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Profesora de Artes escénicas. Magister en Arte Mención Estética. Actirz de doblaje. Locutora. Locutora.

jueves, 15 de febrero de 2007

PLATÓN POSMODERNO



En su afán por explicar cada fenómeno en un constante discurrir, Platón nunca se imaginó que hoy sus diálogos podían tener tanta vigencia. Esto se debe a la presencia y al contenido de un método y un lenguaje que sin él saberlo están inscritos en una estética posmoderna de la cual actualmente el artista está inmerso y se vale para expresarse.
Cuando hablamos “del método” nos estamos refiriendo al que Platón (siguiendo las enseñanzas de su maestro Sócrates) utilizara en sus famosos diálogos. Este método no es otro que LA DIALÉCTICA: “Arte o esfuerzo de hallar definiciones, mediante el método socrático de preguntas y respuestas...” “ la sygnagogé , la reunión, y la diáresis, la separación, aparecen como los elementos definidores de la dialéctica platónica, en cuanto representa saber dividir por géneros y diferencias...” (Martínez y Cortés. 1996)
Este dividir por géneros y diferencias tenía como fin último lograr un conocimiento amplio y una visión clara de las ideas.
Sobre esto el mismo Platón nos dice en el Filebo: “...Los antiguos... nos transmitieron que las cosas de las que se dicen que son, están compuestas de uno y muchos y tienen lo finito e infinito implantados en ellas. Al ver que es tal el orden del mundo, en toda investigación debemos comenzar por una idea del objeto de investigación. En todas las cosas hallaremos esa unidad, y una vez hallada, hemos de buscar si hay dos o si no tres o más, mediante la subdivisión de esas unidades hasta que lleguemos a ver que la unidad con la que comenzamos no sólo es una y muchas y una infinidad de cosas, sino también un número determinado.”
(Ross. 1997).
En el libro VII de la República, Platón se refiere al número y a la unidad. Para él, la unidad “ vuelve al alma hacia la contemplación del ser” de esta forma la unidad nos lleva directo a la esencia de las cosas y entendiendo la esencia podemos con más facilidad entender el número.
Esta visión de conjunto es lograda por aquel que más que usar sus sentidos utiliza el conocimiento. Este método separa al número en unidades a través de preguntas específicas e inmediatamente estas generan respuestas (Mayéutica). Luego todas las respuestas de las unidades revelan una conclusión que nos remite al número y en esta conclusión obtenemos el conocimiento.
El número y la unidad platónicas continúan rondando desde la antigüedad en el ámbito de finales del siglo XX y principios del XXI. Es que el número y la unidad que nos llevan al conocimiento, mantienen sus conceptos pero han cambiado de nombres, especialmente en el seno de la estética posmoderna.
Los artistas posmodernos fragmentan y maximizan los detalles de sus obras para entender el mundo que representan; convirtiéndolo en un arte del concepto o de la idea, porque si recordamos a Platón, la unidad para él y el fragmento o detalle para nosotros nos llevan a la esencia de las cosas para hacernos entender con claridad el número o la totalidad.
Con relación a esto encontramos diversos ensayos que describen esta estética y como parte de ella el análisis del detalle y el fragmento. Uno de los autores que estudia la manifestación de ambos elementos en la posmodernidad es Omar Calabrese en su libro “La Era Neobarroca”.
Calabrese describe y da ejemplos claros del comportamiento del detalle y el fragmento en el arte posmodernista. Señala que ambos se diferencian, pero coinciden al mostrar lo que cuesta ver y así permiten que el espectador entienda las estructuras a profundidad y le resulte fácil entender la totalidad.
Platón intentaba hacer lo mismo con la dialéctica y la mayéutica, dividiendo los conceptos generales como BUENO, BELLO, etc. en unidades. Esto era posible a través de preguntas que inducían y provocaban siempre las respuestas necesarias para entender claramente estos conceptos.
Por lo tanto encontramos coincidencias en los objetivos del método Platónico y los elementos de la estética posmoderna. Es necesario entonces observar las relaciones de ambos en ejemplos claros.
Para esto debemos comenzar por diferenciar las características del fragmento y las características del detalle según Calabrese.
El detalle nace de una separación intencionada del objeto total, por lo tanto sabemos de donde proviene y no necesitamos hacer conjeturas.
El fragmento es producto de un accidente y como tal nos cuesta saber cual es su origen; se presenta solo, sin acompañamientos y es necesario hacer hipótesis para descubrir de dónde proviene.
Una vez conocida esta diferencia, podemos trasladarlos al método inductivo de preguntas y respuestas que Platón aplicaba constantemente. Observemos entonces como se manifiestan el detalle y el fragmento en la alegoría de la caverna del libro VII de la República.
El concepto general es el del comportamiento del ser humano educado o no educado. Cuando Sócrates pide a Glaucón que imagine “... una caverna subterránea, que dispone de una larga entrada para la luz a todo lo largo de ella, y figúrate unos hombres que se encuentran ahí ya desde la niñez, atados por los pies y el cuello,...” descubrimos una característica fragmentaria, debido a que no podemos entender el origen, la razón, ni la relación de estas imágenes con el concepto general. Luego de una larga descripción detallada de la caverna, del ambiente interno y externo de la misma y de los hombres que están dentro y fuera de ella, formula una serie de preguntas que van induciendo a Glaucón a dar ciertas respuestas. Cada una de estas preguntas y de estas respuestas son fragmentos que a través de las hipótesis conducen a distintas conclusiones.
“ ¿No sufriría dolor y se indignaría contra el que le arrastrase, y luego, cuando estuviese ante la luz, no tendría los ojos hartos de tanto resplandor hasta el punto de no poder ver ninguno de los objetos que llamamos verdaderos?” “-Sólo la fuerza de la costumbre, creo yo, le habituaría a ver las cosas de lo alto. Primero, distinguiría con más facilidad las sombras, y después de esto, las imágenes de los hombres y demás objetos, ...” “ Y finalmente, según yo creo, podría ver y contemplar el sol, no en sus imágenes reflejadas en las aguas, ni en otro lugar extraño, sino en sí mismo y tal cual es.” (Platón. 1992)
Lo que permite llegar a estas conclusiones son los detalles con los que Sócrates describe cada evento, estos presentan una coherencia a medida que se van desarrollando los fragmentos de preguntas y respuestas.
Lo interesante es observar como todos estos fragmentos detallados van siendo conducidos a una conclusión definitiva “... Pues bien mi querido Glaucón-dije-: toda esta imagen debe ponerse en relación con lo dicho anteriormente; por ejemplo, la realidad que la vista nos proporciona con la morada de los prisioneros, y esa luz del fuego de que se habla con el poder del sol. No te equivocarás si comparas esa subida al mundo de arriba y la contemplación de las cosas que en él hay, con la ascensión del alma hasta la región de lo inteligible.” (Platón.1992).
Así entendemos que el hombre educado posee un alma bella, llena de verdad, de virtud y por lo tanto buena, siendo este el mundo inteligible. De este modo, Platón, lograba juntar todos estos fragmentos(preguntas-respuestas) con detalles(descripciones) en una idea final cuyo objetivo era proporcionar un conocimiento ético y moral.
De esta forma Platón utilizó dos elementos que en esta posmodernidad también se han impuesto en la esencia de las artes. Bien sea en el método Platónico o en la estética posmoderna lo que se busca es la estimulación y la apertura de un conocimiento y un razonamiento filosóficos o artísticos.



Por: Rebeca Aponte


Derechos Reservados.



LISTA DE REFERENCIAS,

Calabrese, O. (1994) La Era Neobarroca. Madrid, Cátedra.

Martínez A. y Cortés J. (1996). Diccionario de Filosofía Herder [DC].Disponible: Microsoft Corp.1990-1993. Multimedia Viewer versión 2.00.

Platón. (1992). La República. Madrid: Aguilar, S.A.

Ross, D. (1997). Teoría de las Ideas de Platón. Madrid: Cátedra (Colección Teorema)